¿Debo hacerme autónomo? Factores a tener en cuenta

- by Ana L

El 18% de los trabajadores en España son autónomos. El modelo de trabajador por cuenta propia cada vez se está extendiendo más en nuestro país, tan solo en los seis primeros meses de 2017 se dieron de alta 245 personas al día. Los datos llaman la atención porque los españoles nos hemos caracterizado siempre por preferir la estabilidad que ofrece ser contratado por una empresa, pero los tiempos han cambiado y ese puesto fijo de los 23 a los 65 años es cosa del pasado.

REINVENTARSE O MORIR

¿Cómo tomar la decisión? Primero debemos pensar en nuestra situación personal. No es lo mismo un joven que comienza su andadura en el mercado laboral, que unos padres de familia con hijos y quizás hipoteca. Sin embargo, a veces la vida pone ciertas barreras a la posibilidad de escoger (el número de parados ha subido en octubre en 56.844 desempleados). Ahora bien, tengamos en cuenta que vivir en tiempos difíciles siempre ha potenciado un factor muy importante: Nuestra creatividad.

La figura del emprendedor se ha impulsado en los últimos años. Esas personas que se tiran a la piscina para luchar por su idea y que al final consiguen vivir de un proyecto que ellos mismos han creado. En España tenemos muchos ejemplos que han triunfado en sus campos. Como por ejemplo Asier Uribeechebarria y su plataforma Finanbest, que tiene como objetivo acercar el mundo de las inversiones a aquellos que cuando escuchan bolsa les suena a chino. Es cierto que parecen conocimientos muy especializados, pero hay otros emprendedores que buscan problemas diarios, al igual que SoySuper.com de Marta Esteve, que nos simplifica hacer la lista de la compra desde cualquier dispositivo comparando precios de diferentes supermercados.

Personas que observan el mundo y aportan una solución. En Cashfloat admiramos a estos luchadores y por eso hemos querido ofrecerles algunas pautas en nuestro blog, pero hoy queremos hablar de otro tipo de trabajadores. Aquellos que tienen un buen talento y cualificaciones que ofrecer a distintos clientes, desde un diseñador a un informático, por nombrar algunos casos.

Contras y pros del trabajador autónomo

  • El freelance carga con todos los gastos e impuestos que asume una empresa y la seguridad social al contratar a un trabajador.
  • Los procesos burocráticos no los va a facilitar un departamento de recursos humanos.
  • No solo tendrá que hacer la declaración anual a hacienda, sino también varias trimestrales de IVA, IRPF, retenciones…
  • Y, por supuesto, todo el trabajo depende de uno mismo.

Las caras de agobio empiezan a aparecer cuando hablamos de hacienda, impuestos… pero no todo es un camino empedrado y siempre debemos pensar que si otras personas pueden llevarlo a cabo ¿Por qué nosotros no? Como dice un proverbio japonés: ‘No digas es imposible’, di ‘No lo he hecho todavía’.

Entre las ventajas encontramos:

  • La ya afamada frase ‘serás tu propio jefe’. Efectivamente, seremos nosotros quienes decidan para quién trabajar, si un proyecto no nos convence o si aceptar a cierto cliente.
  • No es necesario desembolsar ningún capital previo para darse de alta.
  • El tiempo y espacio nos lo organizamos nosotros. Una opción muy cómoda para conciliar con la vida familiar u organizar viajes en meses que no sean agosto. Y ni que decir tiene el alivio de ahorrarse el atasco de las mañanas.

HE DECIDIDO DAR EL SALTO ¿ALGÚN CONSEJO?

Lo primero que hay que hacer siempre es informarse. Hay que tener en cuenta que se acaba de aprobar una ley reformando ciertos aspectos del trabajo autónomo (aquí tienes un enlace al BOE), como que se amplía a un año la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos.

En el tema económico, lo más sensato es contratar a un asesor. Esto es opcional y suena a un gasto añadido pero también da una seguridad y ahorro de tiempo, aunque para los que quieran prescindir de ello, en internet encontramos infinidad de softwares gratuitos que nos ayudan con la facturación y contabilidad.

A partir de aquí la organización de nuestro ritmo de vida es vital (nunca mejor dicho). Ser autónomo no puede significar trabajar 20 horas al día. Hemos dicho que ahora somos nuestros jefes, pues aprovechémoslo para aplicar nuestro criterio.

Espacio y tiempo

Trabajar desde casa puede agobiarnos en ciertos aspectos, es como si el cerebro no pudiese desconectar porque nuestro lugar profesional y de esparcimiento es el mismo. Por eso vamos a intentar separar ambos mundos. Si tenéis espacio en casa, trabajad siempre en la misma habitación. A ser posible que no sea el dormitorio porque va a parecer que vuestros encargos os persiguen a la hora del sueño. Puede que tengáis una mesa amplia en el salón o la cocina, si es así convertidla en vuestro santuario durante vuestras horas laborales. Poned vuestro portátil, bolis, tablet… lo que vayáis a utilizar para así darle otro aspecto. Lo importante es evitar por todos los medios la sensación de enclaustramiento.

Hay gente que también opta por irse algunas horas con el portátil a la cafetería y así despejarse (la típica estampa del Starbucks). Aunque también hay otra opción que cada vez coge más fuerza: los centros de coworking. Instalaciones en las que tendrás tu espacio de trabajo, salas de reuniones, lugares de descanso, cocina… Además, siempre nos da fuerzas ver a otras personas trabajando a nuestro alrededor y nos aleja la tentación de tumbarnos en el sofá a ver la tele un rato.

Una vez elegido nuestro despacho particular, debemos poner unos límites a nuestro trabajo. A veces no va a ser fácil porque los encargos no van a ser de 8h-15h obviamente, pero debemos esforzarnos por distribuir el trabajo del mes.

  • Cuánta carga de trabajo tengo.
  • Cuáles son mis trabajos fijos para conseguir cierta rutina con algunos plazos límites.
  • Cuáles son los esporádicos para compaginarlos.
  • Decidir cuántas horas vamos a echarle a diario (aunque tengamos que cuadrarlo en forma de jornada partida).
  • Un calendario mensual en la pared siempre ayuda a visualizar todo esto.

No te separes de tu sector laboral

Nunca hay que aislarse del mundo. Es clave para conseguir entre otras cosas nuevos clientes. Por supuesto, tenemos la opción de LinkedIn y otras tantas redes profesionales que han surgido en Internet, pero no dejemos de jugar con el clásico boca a boca. Asistir a congresos o eventos nos brindará la oportunidad de conocer clientes, compañeros de profesión e incluso sacar alguna idea nueva para nuestro futuro. Ya sabéis, reinventarse o morir.

Ana, publicista por vocación, es una amante del arte y la literatura. Además, le encanta viajar y sobretodo, escribir. Tiene una perspectiva bastante especial sobre el mundo y todo lo que lo rodea. Se declara amante de los animales y su entorno. ¿Su objetivo? Conocer las historias que esconde el mundo, su gente, sus culturas, sus colores, sus vestidos…, y plasmarlo en una carta, un poema o un artículo.

Escrito por: Ana L
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