Las cuentas bancarias: qué son y de qué tipos hay

- by Sara

¿Qué son las cuentas bancarias? ¿Por qué hay de diferentes tipos?

Cuando se trata de guardar y manejar nuestro dinero, la gran mayoría de nosotros hacemos uso de las cuentas bancarias. Tanto si se trata de realizar operaciones complicadas, como hacer inversiones, o de efectuar transacciones más sencillas, como retirar efectivo de un cajero automático, recurrimos a las cuentas bancarias como instrumentos de financiación que nos permiten gestionar nuestro dinero de forma directa. No solo eso, sino que además son el principal vehículo que bancos y clientes tenemos para conocernos mutuamente: a partir de la utilización de las cuentas bancarias los clientes podemos saber de primera mano cómo opera nuestro banco y, el banco llega a conocer nuestra situación económica y personal.

Atrás quedaron los días en que los clientes necesitábamos planear con antelación una visita al banco y dedicar gran parte de la mañana a realizar cualquier trámite relacionado con la gestión de nuestro dinero. Hoy en día, si bien las consultas cara a cara en la oficina de la entidad siguen siendo frecuentes, muchas de las operaciones las podemos llevar a cabo fácil y rápidamente a través del teléfono, un cajero automático o Internet. El ingreso de efectivo, la domiciliación de nóminas, pagos y facturas, el ingreso de cheques o las transferencias son solo algunos de los muchos trámites que podemos realizar con otra cuenta bancaria.

No obstante, pese a que todos estamos en mayor o menor medida familiarizados con las cuentas bancarias, pocos saben cuántos tipos de cuentas existen, en qué se diferencian y cuál es la que nos conviene para cada situación. En efecto, como resultado de la creciente preocupación popular por el ahorro, los bancos se han hecho eco de la necesidad de ofrecer diferentes clases de productos de ahorro que se adapten a las necesidades de sus distintos tipos de clientes. Por esta razón, según busques ahorrar o invertir, según seas un individuo o parte de una empresa, cada clase de cuenta bancaria tendrá sus ventajas o desventajas, como te explicamos a continuación:

Los tipos de cuentas bancarias

Las cuentas corrientes

Las cuentas corrientes son las cuentas bancarias más comunes. La gran mayoría de clientes poseen y hacen uso de este tipo de cuentas, y por eso todas las entidades bancarias ofrecen este tipo de producto de ahorro básico y sencillo. A través de ellas los clientes pueden acceder a sus fondos siempre que lo deseen, así como realizar los trámites más habituales, tales como domiciliar pagos, retirar dinero, realizar transferencias, etc. Para todos estos tipos de operaciones los clientes disponen de tarjetas de débito o crédito.

Es importante observar que, al contrario que sucede con los otros tipos de cuentas bancarias, los usuarios de las cuentas corrientes no perciben ninguna clase de remuneración. Además, al contratarlas, los clientes suelen incurrir en comisiones en concepto de administración o mantenimiento.

Dichas características las convierte en un tipo de cuenta muy útil para las gestiones más ordinarias, pero no apropiado para el ahorro. Si el cliente deseara cancelar su cuenta corriente, sería posible hacerlo previo aviso a la entidad bancaria y sin incurrir en penalización de ningún tipo.

Las cuentas remuneradas o cuentas de ahorro

Las cuentas remuneradas, popularmente conocidas como cuentas de ahorro, están especialmente diseñadas para aquellos clientes que deseen ahorrar su dinero y obtener un cierto nivel de rentabilidad. En efecto, una vez que los usuarios de las cuentas de ahorro depositen en ellas su dinero, comenzarán a recibir una remuneración que, sin llegar a ser demasiado elevada, normalmente es superior durante los primeros meses. Este beneficio cobrará una importancia todavía mayor si el cliente posee un depósito bancario, pues al depositar los intereses en la cuenta de ahorro, la rentabilidad será incluso más alta.

Si bien las cuentas remuneradas son un instrumento ideal para el ahorro, no están pensadas para efectuar las operaciones que de manera habitual realizaríamos con las cuentas corrientes. Es decir, que no permiten hacer transferencias, domiciliar facturas ni nóminas, ni retirar dinero. No todas las cuentas de ahorro ofrecen tarjetas de débito o crédito, pero algunas de ellas sí que brindan la oportunidad de que nos sea reembolsada una parte de los gastos que hemos realizado en compras previamente pagadas con nuestras tarjetas. Su alta liquidez es, sin duda, una de sus principales ventajas: esta clase de cuentas nos permiten recuperar en cualquier momento, ya sea de manera total o solo en parte, y sin cargo de ningún tipo, los fondos que figuren en nuestra cuenta. Es más, hoy en día ciertas cuentas de ahorro incluso brindan a sus usuarios la posibilidad de contratar productos de ahorro. Por ende, las cuentas remuneradas se consideran las más seguras en momentos económicamente inestables y ante tipos de interés bajos.

Las cuentas nómina

Aunque ambas operan de manera similar, las cuentas nómina se diferencian de las cuentas de ahorro o remuneradas en que las primeras permiten la domiciliación de recibos. De hecho, la condición indispensable para poder abrir una cuenta nómina es que el cliente domicilie su nómina. A cambio, este tipo de cuentas ofrecen una serie de ventajas a sus clientes, que pueden ir desde regalos a la devolución de un pequeño porcentaje de las facturas que se han domiciliado. Dependiendo de la entidad, algunas cuentas nómina podrían cobrar comisiones, mientras que otras pueden dar una pequeña remuneración (que en todo caso será menor que la asociada a las cuentas de ahorro).

Las cuentas vivienda

Aquellos clientes interesados en adquirir un primer inmueble o bien reformar su vivienda pueden optar por las cuentas vivienda. Este tipo de cuentas bancarias ofrecen una fiscalidad óptima siempre que sus usuarios se comprometan a destinar la totalidad del saldo de esta cuenta a comprar o rehabilitar la primera vivienda; y a hacerlo en un periodo máximo de cuatro años. De no cumplirse estas dos condiciones, los clientes se verán penalizados con la devolución de las deducciones que han obtenido desde la apertura de la cuenta vivienda, más el pago de intereses extra. Existe también la posibilidad de, una vez dejemos constancia de esto en la declaración de Hacienda, usar una cuenta de ahorro como cuenta vivienda.

Las cuentas de valores

Las cuentas de valores son las más indicadas para aquellos clientes que desean invertir. Funcionan de modo parecido a las cuentas corrientes, pero, además, permiten el depósito de títulos tales como acciones y bonos. Al estar normalmente conectadas a una cuenta corriente, permiten a sus usuarios llevar a cabo una serie de trámites relacionados con el mundo de la inversión, como cobro de dividendos, custodia de títulos, compras y ventas, etc.

Las cuentas bancarias para empresas y negocios

Tal y como su nombre indica, este tipo de cuentas bancarias están especialmente dirigidas a las empresas. Como ocurre con las cuentas bancarias para particulares, estas cuentas también pueden ser de diferentes clases: corrientes, de ahorro, de valores, etc.

Sara es mamá y bloguera. Lleva más de 5 años compartiendo su amor por la escritura en diferentes blogs que dan la vuelta al mundo. A pesar de su apretadísima agenda, ayuda a Cashfloat.es a difundir conciencia acerca de los problemas financieros comunes y la importancia de la administración del dinero.

Escrito por: Sara
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