¿Qué tipos de contratos laborales existen?

- by Ana L

¿Qué es un contrato de trabajo?

Los contratos de trabajo se definen como acuerdos que tienen el fin de establecer los vínculos entre trabajadores y empresas. Regulan los derechos y obligaciones que ambas partes se comprometen a cumplir, tales como la remuneración, el horario, los servicios a prestar y la duración de los mismos, los periodos de vacaciones y pruebas, entre otros.

En España, cualquier ciudadano español mayor de edad, o bien menor de edad y emancipado, tiene capacidad para contratar. Para ello basta con darse de alta en la Seguridad Social y presentar el modelo TA.6. Mediante este proceso los aplicantes pasan a ser considerados empleadores y, es posible hacerlo tanto en calidad de autónomos como de pymes (pequeñas y medianas empresas).

Trabajadores y empresarios deben fijar los términos del contrato o bien por escrito o de forma oral. Deberán celebrarse por escrito los siguientes contratos: los de prácticas y formativos, los contratos a tiempo parcial, los contratos de obra y servicio y los contratos fijos-discontinuos y de relevo. Además, aquellos trabajadores que desempeñen su labor a distancia y aquellos que trabajen en territorio español para empresas españolas en el extranjero deberán formalizar sus contratos de modo escrito. Incluso en el caso de que un contrato se celebrara de palabra inicialmente, cualquiera de las partes implicadas tiene derecho, incluso una vez que la labor del trabajador haya comenzado, a exigir que el contrato conste también por escrito.

Tipos de contratos laborales

El Real Decreto-Ley 16/2013 de 20 de diciembre aprobó una serie de medidas que perseguían el propósito de promover la contratación estable y favorecer la empleabilidad de los trabajadores. Así pues, en la actualidad existen cuarenta y dos tipos de contratos laborales diferentes dependiendo de las necesidades tanto del trabajador como de las empresas contratantes. Sin embargo, a la hora de manejar los formularios de contratación encontramos que esta vasta tipología se engloba en cuatro tipos principales de contrato: indefinido, temporal, contrato en prácticas y contrato para la formación y el aprendizaje. A través de la inclusión de diferentes cláusulas y estipulaciones, cada una de estas modalidades puede adaptarse a las condiciones que se precisen.

En base a la duración del vínculo entre empresario y trabajador, se distinguen dos tipos principales de contrato: el contrato indefinido y el contrato temporal.

El contrato indefinido

Se trata del tipo de contrato más deseado por la mayoría de trabajadores, pues a los que gozan de este acuerdo se le presupone gran estabilidad y un futuro en la empresa, y por ello se suele asociar con unas condiciones laborales muy satisfactorias. Este tipo de contrato no conlleva un límite temporal en cuanto a la prestación de los servicios del trabajador, sino que al trabajador se le contrata de modo fijo.

Si bien a cualquier trabajador se le puede ofrecer un contrato indefinido nada más unirse a la empresa, los trabajadores pueden adquirir la condición de fijos más adelante si se cumplen uno o más de los siguientes supuestos:

  • Una vez que haya transcurrido un plazo equivalente al acordado para el periodo de prueba, si los trabajadores siguieran sin haber sido dados de alta en la Seguridad Social pasarían a ser trabajadores fijos. La excepción a esta regla es que se pudiera deducir claramente que el tipo de actividad desempeñada solo se presta de forma temporal.
  • Si un contrato temporal se hubiera celebrado en fraude de ley, el trabajador pasaría a ser fijo.
  • Si en un período dado de treinta meses un trabajador hubiera estado contratado para el mismo puesto y por la misma empresa durante al menos veinticuatro meses, adquiriría la condición de fijo. Este supuesto se cumple ya sea con o sin solución de continuidad, e incluso cuando dicha contratación hubiera tenido lugar mediante dos o más contratos temporales, ya sea a través de la propia empresa o con la mediación de empresas de trabajo temporal. No obstante, este último supuesto no se aplicaría si se tratara de un contrato de tipo formativo, de relevo e interinidad.
El contrato temporal

El contrato temporal vincula a los trabajadores y a sus contratantes por un tiempo limitado. Esta relación laboral puede traducirse en un empleo a jornada completa o a jornada parcial. Ha de ser celebrado por escrito, pero puede formalizarse de forma verbal en aquellos casos en los que la duración es inferior a cuatro semanas y la jornada es completa. Dentro de la categoría de contrato temporal distinguimos los contratos por obra y servicio y los contratos por circunstancias de mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos.

Los contratos por obra y servicio regulan la prestación de servicios o la realización de obras que tienen lugar de forma autónoma dentro de una empresa. La duración exacta se presupone limitada, si bien en un principio se desconoce. Debido a causas diferentes encontramos que estos contratos pueden acabar convirtiéndose en contratos indefinidos. Por ejemplo, si no se hubiera llevado a cabo el alta en la Seguridad Social, un contrato por obra y servicio pasaría a transformarse en indefinido.

El contrato por circunstancias del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos

Los contratos por circunstancias del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos se aplican a menudo a aquellos trabajadores menores de 30 años que carecen de experiencia laboral y que prestan sus servicios por un período inferior a tres meses. De modo general, y como su nombre indica, el objetivo de estos contratos es lidiar con las labores de la empresa que precisan de una atención particular por circunstancias del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos.

El contrato para la formación y el aprendizaje

El contrato para la formación y el aprendizaje tiene como meta principal ayudar a los jóvenes a alcanzar un grado óptimo de cualificación profesional. Para ello, los contratados deberán tener una edad mínima de 16 años y máxima de 25 años, aunque se ha establecido que, hasta que la tasa de paro baje a un nivel inferior al 15%, los menores de 30 años también podrán beneficiarse de este tipo de contrato. Además, los contratados deberán cumplir un requisito adicional: no poseer una cualificación profesional que esté reconocida o bien por el sistema educativo o bien por el sistema de formación profesional. Cabe destacar que este tipo de contratos pueden transformarse en indefinidos una vez finalice la duración inicialmente establecida o prorrogada.

El contrato en prácticas

El contrato en prácticas persigue la consecución de un nivel de práctica profesional deseable para el nivel de estudios que posee el trabajador. Los requisitos que deben cumplirse si se desea beneficiarse de este tipo de contrato laboral son: disponer de un título oficial, ya sea universitario, de formación profesional (grado medio o superior) o de cualquier otro tipo de título reconocido como equivalente.

Las personas contratadas bajo esta modalidad y que trabajen a jornada completa cobrarán un sueldo igual o superior al salario mínimo interprofesional. De modo general, y según lo fijado en convenio colectivo para los trabajadores en prácticas, la remuneración percibida no podrá ser inferior al 60%, en el primer año, o al 75%, en el segundo año, del salario fijado en convenio para un trabajador que ocupe un puesto igual o equivalente al desempeñado por el trabajador en prácticas.

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Ana, publicista por vocación, es una amante del arte y la literatura. Además, le encanta viajar y sobretodo, escribir. Tiene una perspectiva bastante especial sobre el mundo y todo lo que lo rodea. Se declara amante de los animales y su entorno. ¿Su objetivo? Conocer las historias que esconde el mundo, su gente, sus culturas, sus colores, sus vestidos…, y plasmarlo en una carta, un poema o un artículo.

Escrito por: Ana L
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