Volver a estudiar

- by Sara

Hace poco me matriculé en un grado de Marketing y Publicidad, con la intención de especializarme en contenidos digitales para internet. Algo que en mi tiempo en Londres me di cuenta que estaba en auge, sobretodo en lo relativo a las empresas de comunicación y canales de televisión, que basaban la mayor parte de sus estadísticas de audiencia de sus programas en las analíticas de redes sociales.

Que las nuevas profesiones son las digitales estamos en lo cierto, pero ¿somos conscientes? Ese es el camino, no hay duda. ¡Renovarse o morir! Y a partir de aquí la decisión de volver a ponerme con ello. Pero seamos sinceros, la vida no es la misma cuando tienes 20 años que cuando tienes 30. Y yo estoy en la segunda franja.

En ese punto de tu vida tienes uno o varios trabajos, una casa, una vida, unos planes, amigos, familia, el viaje que te has montado para Agosto y tropecientas cosas más, así que lo de ir a clase iba a ser complicado. Por eso después de analizar todas las opciones me decanté por una universidad a distancia. ¡Bingo! Era mi mejor opción, sin duda. Además me permitieron pagarlo a plazos, un alivio para mi economía y la de mi perro –vinculada a la mía, por supuesto.

Y me puse a ello, con un “Sara, esto es pan comido”. Pues no, amigos. El primer golpe en la frente fue que estaba desacostumbrada y en clase había personas mucho más jóvenes con un dominio excelente de las redes y yo que pensaba que sí, resulta que no tanto. Así que tuve que dedicarle más horas de lo normal para poder empezar a llevar el ritmo.

Algo que se me hizo bastante cuesta arriba. Y es que cuando una llega de trabajar, ponerse a estudiar, hacer trabajos, presentar tareas pendientes o investigar, no es lo que más apetece. Pero ahí estaba y debía hacerlo. Además, la vida me había enseñado que la responsabilidad para ser mejor profesionalmente y adaptarse a las nuevas épocas pasa por uno mismo.

Y aquí es donde inserto una experiencia personal y profesional: hacía unos meses había trabajado para una agencia donde el dueño se había quedado en la prehistoria y eso le había repercutido en las ventas, en los clientes, etc. hasta el punto que hace unas semanas tuvo que cerrar la empresa.

Debemos apostar por la formación, por mejorar y ser la mejor versión de nosotros mismos, como personas y como profesionales.
Tomar la decisión de volver a estudiar no fue fácil, pero ejecutarlo fue más difícil de lo esperado.

Y aquí vuelvo a un punto clave dentro de lo que siempre escribo: la economía. Hay que ser muy conscientes de lo que tenemos, con lo que contamos y lo que podemos conseguir a nivel económico. Formarse es una inversión que hay que hacer en cualquier campo profesional, pero también un desembolso que tenemos que prever. Saber las cuotas, los plazos de matrícula, los gastos fijos que tenemos cada mes que ahora se verán incrementados –considerablemente-.

Hay que tener un objetivo, una base y un método para llevarlo a cabo y eso depende exclusivamente de nosotros. Pero está claro que una vez tengamos ese plan, todo es posible y que el futuro está en nuestros manos. Y si no, siempre nos quedará Cashfloat, un prestamista que se basa en ayudar a cumplir sueños.

Su finalidad es ayudar a tantas personas como sea posible a pagar sus facturas, realizar el viaje de sus sueños, pagar unos estudios, arreglar su vehículo habitual, o lo que deseen hacer.

¿Aún no los conoces? ¿A qué esperas?

Sara es mamá y bloguera. Lleva más de 5 años compartiendo su amor por la escritura en diferentes blogs que dan la vuelta al mundo. A pesar de su apretadísima agenda, ayuda a Cashfloat.es a difundir conciencia acerca de los problemas financieros comunes y la importancia de la administración del dinero.

Escrito por: Sara
Última actualización: